
Los
Cenobítas son sin duda alguna, y junto con los Setitas, uno de
los clanes más odiados dentro y fuera de la Camarilla. Incluso
entre los grupos más radicales del Sabbat, los Cenobítas son
tenidos por crueles y diabolistas fuera de toda duda y control.
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La Tierra de Cenobia
Nadie sabe con seguridad
donde está el Reino de Cenobia, unos afirman que forma parte de
lo que los mortales llamarían Infierno, otros simplemente dicen
que se trata de un pequeño reino creado por un poderoso Umbrole
en la Umbra Profunda. Esté donde esté, Cenobia es la
conjunción de todas las pesadillas de este mundo. Pocos han
intentado llegar a Cenobia, menos lo han conseguido, y nadie ha
vuelto... Al menos en un estado que le permita describir aquello
que ha visto y oído. Excepto los propios Cenobítas. Pocos son
los Cenobítas que hablan con las criaturas sobrenaturales y
ninguno habla con los mortales, a menos que sea para
pervertir-los y devorar sus almas; pero cuando han hablado, han
contado cosas que hubieran quitado el sueño a Dante. Cenobia es
una tierra árida de tierra fina roja como la sangre y los
escasos mares y agua que hay, también de color rojo, hierve más
allá de los límites del mundo mortal. Hay pocos pobladores en
ésta tierra yerma, todos seres que harían huir a un mortal con
su sola presencia, incluyendo el único pueblo civilizado, si es
que eso se puede decir de los Cenobítas. Si el Reino de Cenobia
y sus criaturas místicas son brutales y crueles, los Cenobítas
están perfectamente adaptados a su hábitat. En un lugar donde
la única forma de supervivencia es la bru-talidad incontrolada,
los Cenobítas encontraron en sus estudios sobre el dolor y las
enseñanzas de Cenob, el gobernante del Reino, la forma de ser
dominadores de ese pequeño, pero grande en desafíos, mundo que
es Cenobia. Muchas cosas se dicen también de Cenob, el
gobernante; se dice que es un gran demonio que posee parte del
Infierno como suyo pro-pio, otros afirman que es el Umbrole que
creó su Reino de la Umbra y le dio su nombre. Cenob solo ha
hecho una aparición en la tierra, y se saldó con la
desaparición de una ciudad entera.
Antes de Warka
Hacia el 3500aC, se erigía la ciudad de Warka, la antigua Uruk,
como gobernante de muchas ciudades más, como Susa (Irán) y
Habuba Kabira (Siria). Ésta cultura ha sido muy estudiada y
conocida, pero lo que los hombres no conocen es la historia de la
ciudad ante-rior a Warka. Se llamaba Ush-Alark, la ciudad de oro.
Una inmensa ciudad, que bajo el control de unos mentores vampiros
se hizo con un inmenso poder entre los por aquél entonces
bastante dispersos mortales. La ciudad acogía a todos aquellos
que entraban en ella y entregaba fortuna a quién comerciaba
allí. Pero un día, una perdición se cernió sobre la ciudad.
Todos sus habitantes perecieron y la ciudad se convirtió en
polvo.
El Pacto
Mucho tiempo atrás, Assu, el vástago gobernante de la ciudad,
codicioso de poder y riqueza, comenzó una búsqueda de poder por
la Umbra. Encontró muchos seres prodigiosos por ella, pero el
vástago era viejo y su sangre muy concentrada. Luchó con muchos
y derrotó a la mayoría, sin embargo, no encontraba la llave del
poder que le permitiera llevar a cabo su deseo de fundar la más
grande urbe que se conociera jamás. Tras mucho tiempo de
búsqueda, dio con el Reino de Cenobia. Entró en él, fascinado
por el horror que emanaba su sola presencia en la Umbra. Allí
encontró atrocidades que ni siquiera había soñado que
existieran y sus pobladores lo encontraron a él. Aunque era
poderoso, la extrañeza de aquél mundo y el mayor número de sus
enemigos le hicieron rendirse. Los Cenobítas le llevaron ante
Cenob, máximo gobernante del Reino. El demonio supo de sus
intenciones antes incluso de que hablase y el pacto se cerró.
Éste enviaría al mundo de los mortales a algunos Cenobítas,
pero Assu debería entregarles cuerpos vampíricos para tener
más poder entre los mortales. Él mismo debería ceder su cuerpo
al control de Cenob, en parte. Mientras, los humanos debían de
ser poco más que ganado, pero eso no era algo que preocupara a
Assu, mientras fuera tal cantidad de ganado que no se viera
jamás.
La Gran Ciudad de
Ush-Alark
Assu volvió al mundo de los mortales con sus poderosos aliados.
En poco tiempo creó una inmensa cohorte de vampiros, que iban
siendo poseídos paulatinamente por los habitantes de Cenobia.
Éstos, demostraban una inmensa capacidad para convencer y
seducir a los mortales y en unas cuantas decenas de años, la
ciudad de Ush-Alark era la urbe más grande del mundo. Pero la
ciudad estaba regentada por un vástago y una legión de
no-muertos endemoniados, la podredumbre y la oscuridad comenzaron
a invadir la ciudad. Los mortales comenzaron a volverse viles y
envidiosos; codiciaban incluso aquello de lo que ya poseían por
el hecho de que otro lo poseía también. Proliferaron entonces
los cultos oscurantístas hacia la figura de ciertos dioses
olvidados, y crueles. Assu descubrió el engaño demasiado tarde,
en parte debido a sus sueños y en parte por culpa de la
obnubilación a la que su parte de Cenob le afectaba. Los
vampiros poseídos no poseían en realidad ninguno de los rasgos
anteriores a su posesión; los Cenobítas entraban en el cuerpo y
se hacían con él devorando el alma del desdichado, esto les
hacía también más poderosos; además, ellos comenzaron los
cultos, por medio de atroces milagros y mentiras. Pero ya era
demasiado tarde.
La Destrucción de
Ush-Alark
Los mortales pelearon con los mortales, hijos con padres, hijas
con madres, y la ciudad se convirtió en la versión terrena de
Cenobia. Assu intentó remediarlo, pero era demasiado tarde. Los
cultos y el dolor de millares de almas atormentadas rasgaron el
tejido de la realidad y permitieron un portal entre la ciudad y
el mismísimo salón del trono de Cenob. Las hordas de demonios
Ceno-bítas entraron en la ciudad arrancando corazones y
devorando las almas de cuantos vivían allí. El propio Cenob,
libre de la prisión que era su Reino y el cuerpo de Assu,
participó de la carnicería. Assu había sido engañado y
ultrajado, su sueño destruido y sus esperanzas aniquiladas por
el demonio que era Cenob. Sin embargo, no había dicho su última
palabra. A lo largo de su anterior viaje a la Umbra, Assu luchó
con muchas criaturas, pero también encontró algunos Umbroles
poderosos que no le habían sido hostiles. Movido por la venganza
más que por la compasión por aquellos que ahora servían de
alimento para los Cenobítas, inició una búsqueda a lo largo de
muchos Reinos en busca de un poder mayor que Cenob. Tardó años
en completarla, años en que los siervos de Cenob causaron
inconta-blas muertes. Al fin, una entidad llamada Shrad la
Incontable decidió ayudarle de forma aparentemente altruista. La
ayuda de Shrad llegó en forma de un hechizo de inmenso poder:
cada Cenobíta perdería su enlace con Cenobia y quedaría
anclado a un cuerpo. Por desgracia para él, cada Cenobíta
debía de quedar atrapado en un cuerpo que pudiera contener su
poder. Y el único cuerpo capaz de contener a Cenob era el suyo
propio. El dolor al que se vieron sometidos los Cenobítas
atrapados no conoce igual entre los mortales ni entre criaturas
sobrenaturales. La ira que provocó fue tan grande que la ciudad
quedó reducida a cenizas por ellos mismos.
Los Cenobitas
Los Cenobítas que estaban en el mundo de los mortales quedaron
anclados para siempre y hasta la hora de su muerte en los cuerpo
de los vástagos poseídos. Al igual que ellos, sufrirían el
Ansia durante el resto de sus eternas vidas. El hechizo no hizo,
sin embargo, que las atrocidades a las que estaban acostumbrados
se mitigaran; de hecho, con el dolor de estar atrapados en esos
cuerpos, se fortalecieron. Pero lo que si hizo fue contener gran
parte de los inmensos poderes que poseían, lo que causa más
dolor si cabe a los Cenobítas. Al final han quedado restringidos
al poder que podían poseer los vástagos a los que poseyeron,
pero se adaptaron a las horribles personalidades de sus nuevos
poseedores. Las consecuencias fueron horrendas, porque de la
misma manera que los Cenobítas sufren inmensamente, buscan el
dolor en los demás.
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Creación de Personaje
Remoquete:
Atroces.
Apariencia: los Cenobítas llevan túnicas
negras o rojas con piezas de armadura negra en el torso y los
brazos por encima de la túnica. Esto les confiere un aspecto
inquietante de por sí, acentuado por las muestras de
automutilación ritual. No importa de dónde sea ni cómo el
Cenobíta, la túnica y armadura es un traje extendido a todo el
Clan.
Refugio: los Cenobítas están cómodos y eligen
su refugio allá donde puedan encontrar el mayor foco de mal. Y
si no encuentran nin-guna, pervierten a un mortal o sobrenatural
para encontrarse a gusto en sus dominios.
Trasfondo: los neonatos suelen ser aquellas
persona más crueles y viles que puedan encontrar, al fin y al
cabo sus almas son las más sabrosas. Cuando crean un nuevo
vampiro, también transmiten de alguna manera su propio ser
demoníaco, de modo que la estirpe se perpetúa. No parece ser
que tengan una predilección a la hora de elegir un neonato
basándose en sus conocimientos o habilidades.
Creación del Personaje: los Cenobítas no
suelen tener concepto, porque invariablemente pierden la
conciencia de una vida en la tierra. Sus Naturalezas y Conductas
suelen ser iguales, siendo la de Perversor predominante. Los
Atributos Sociales son primarios, como los Talentos. En trasfondo
suelen tener Influencia (siempre se pueden pervertir un poco a
los políticos) y Aliados (hazles un favor pequeño y cóbrate un
gran favor).
Disciplinas de Clan: Fortaleza, Infernalis y Nigromancia.
Debilidades: al tratarse de seres de la Umbra
atrapados en nuestra realidad, los Cenobítas pueden perder parte
de su entidad con el tiempo. Debido a esto, un Cenobíta se
despierta siempre con 2 Niveles de Salud de daño normal,
pudiendo gastar Puntos de Sangre para reparar los daños en sí.
Además, las automutilaciones que se infligen, aunque se cierren
las heridas, el efecto de las cicatrices y demás siempre queda,
aunque no le reporta ninguna molestia.
Organización: no están ni mínimamente
organizados. Cada uno de ellos intenta pervertir al máximo de
mortales e inmortales que puede para así poder volver a penetrar
la Celosía y dejar entrar toda Cenobia en nuestra realidad, pero
a estar desorganizados, sus esfu-erzos tienen poco efecto. Los
Cenobítas no tienen ningún aprecio unos por otros, y no se
suelen encontrar juntos, debido a que su mayor diversión es el
sufrimiento ajeno, sea quien sea que sufra. No obstante, parece
ser que hay una facción del Clan, que todavía permanece junto a
Cenob/Assu y que si actúa de una manera organizada, donde todos
los Cenobítas tienen el mismo rango y Cenob manda.
Cita
Carnifex:
"Seguro que podemos llegar a un acuerdo. Tengo lo que
quieres, pero tal vez te duela un poco."; Ik, 8ª
Generación.
Estereotipos
La Camarilla:
"Ridículos, velan por la seguridad de quién.
Deberían pensar en servirnos y así comprenderán la belleza del
dolor."
"Eso no son más que bestias destructoras de todo
aquello que debe-mos proteger. Deberíamos exterminarlos a
todos."; Oldfield, Antiguo Ventrue
El Sabbat:
"esos no saben como provocar dolor de verdad.
Nosotros se lo enseñaremos; como sirvientes nuestros o como
todos los demás."
"Seres atroces que no pertenecen a nuestro mundo. Su
dolor no es el nuestro, así que devolvámoslos al Infierno de
donde salieron."; Dominus, Toreador Antitribu
El Inconnu:
"Imagina cómo sería oir un grito de dolor de uno
de estos viejos."
"Horrores que en realidad no tienen nombre. Al infierno
con ellos y con toda su estirpe."; Dédalo, Monitor de
Detroit.
AOH´98
Para dudas e ideas: [email protected]